Nos levantamos temprano y a las 6:30am pusimos marcha a la Ruta Panorama. El viaje, sin hacer paradas, se supone tomaría de unas cuatro a cinco horas hasta llegar a Three Rondavels, que es el punto más al note de la ruta. Tras una hora de camino decidimos para a desayunar, y con la ayuda de Google, encontramos la cadena de cafés/restaurantes Mugg & Bean. El restaurante estaba localizado dentro de un centro comercial, y se veía bastante fancy. Ordené el “hearty grill breakfast” que traía dos huevos revueltos, tomate asado, setas salteadas, tocineta, steak, una salchicha, y papa hashbrown, y lo acompañé con un chocolate caliente. Todo estaba bueno excepto la salchicha que tenía un sabor muy fuerte a clavos de cocinar. Tardaron más de media hora en traernos la comida, lo cual nos atrasó en poder llegar a la Ruta Panorama a la hora que estimábamos llegar. Ese desayuno me costó R247 con la propina. A propósitos de la propina, el estándar es dejar 10%, y eso fue lo que dejé en cada restaurante que fui a comer durante el viaje.
Seguimos guiando por unas tres o cuatro horas más hasta llegar a la Ruta Panorama. La Ruta Panorama es uno de los road trips más famosos y bonitos en Sudáfrica que atraviesa algunos de los panoramas naturales más impresionantes de la provincia de Mpumalanga. Esta ruta impresiona por su hermosa naturaleza y ofrece vistas espectaculares de cañones, montañas, cascadas y paisajes. La mejor manera de recorrer la ruta es en carro, y dada su cercanía al Parque Nacional Kruger, conviene hacerla antes o después de visitar el parque.
Decidimos recorrer la ruta de norte a sur y comenzamos en unas formaciones montañosas llamadas Three Rondavels que quedan justo al lado del Cañón del Río Blyde. La entrada tuvo un costo de R90 por persona. Los Tres Rondavels son tres cimas montañosas redondas, con picos algo puntiagudos. Se asemejan bastante a los tradicionales rondavels redondos u ovalados, o casas rurales africanas, construidas con materiales locales. El Cañón del Río Blyde es un cañón de 26 km de longitud. Es el tercer cañón más grande del planeta, después del Gran Cañón en Estados Unidos y el Cañón del Río Fish en Namibia. A diferencia del Gran Cañón y el Cañón del Río Fish, el Cañón del Río Blyde es un «cañón verde» dominado por vegetación subtropical. Las vistas que teníamos del río con el cañón eran espectaculares a pesar de la intensa bruma que había en la atmósfera.
El siguiente punto que visitamos en la Ruta Panorama fue Burke’s Luck Potholes. Al llegar a la entrada pagamos R150 por el boleto y procedimos al estacionamiento. Y en el estacionamiento vimos los primos animales salvajes de nuestro viaje, un grupo de monos vervet. Estos monos, mayormente herbívoros, se encuentran en los países al sur del continente africano. Los monos vervet sirven como modelo primate no humano para comprender el comportamiento genético y social de los humanos. Se les ha observado por presentar características similares a las humanas, como hipertensión, ansiedad y consumo social y dependiente de alcohol.
Tras las decenas de fotos a los monos procedimos a caminar hacia Bourke’s Luck Potholes. En la confluencia de los ríos Blyde y Treur miles de años de erosión hídrica han creado una formación geológica única y sobrenatural. Aquí, en la desembocadura del cañón del río Blyde, ambos ríos formaron remolinos de agua. Con el tiempo, estos remolines formaron enormes huecos cilíndricos en el lecho rocoso de arenisca. El efecto, que se puede apreciar desde los riscos superiores, es ahora una fascinante red de túneles, tubos y pozas remolinas interconectadas. Los diferentes niveles de suelo en cada sima les confieren un color único y crean un paisaje impactante y colorido.
Las formaciones reciben su nombre del buscador de oro John Bourke, uno de los primeros en proclamar la existencia de yacimientos de oro en la región y que reclamó un terreno en las cercanías. A pesar del nombre del lugar, él nunca encontró ni una sola onza de oro allí, aunque buscadores más afortunados encontrarían posteriormente grandes cantidades de oro en la zona. Incluso si se fue con las manos vacías, su nombre perdura en el impresionante paisaje.
En Bourke’s Luck Potholes hay puentes y miradores desde donde pudimos observar las interesantes formaciones rocosas desde diversos ángulos. También hay un pequeño museo geológico que le dimos una breve visita y varios senderos cortos para caminar. El día que fuimos había bastantes niños que andaban como en una gira de la escuela y algunos de ellos hasta nos pidieron hacerse fotos con nosotros.
Luego nos fuimos a ver la bonita cascada de Berlin Falls, cuyo boleto de entrada costó R50. Y es que esta área de Sudáfrica nos sorprendía aún más en cada parada que hacíamos en esta ruta. Berlin Falls es una cascada con una caída de 80 metros, o 260 pies, que cae en una especia de piscina circular natural de un color verde jade. Para ver la cascada fuimos a una plataforma de observación y desde ahí tuvimos la vista más bonita de la cascada.
La cascada Lisbon Falls fue la siguiente parada en la ruta. Para ver estas cascadas tuvimos que pagar R50, lo mismo que pagamos en Berlin Falls. Lisbon Falls tiene una caída de 94 metros, o 308 pies, lo que la convierte en las cascadas más altas de la provincia de Mpumalanga. El mirador de esta cascada queda bastante cerca de ella, lo que hace que no tenga las mejores vistas de ella. Pero hay un sendero de 100 metros que te lleva a la base de la cascada y las vistas son espectaculares. Nosotros no recorrimos el sendero porque al momento de la visita no tenía conocimiento de él.
Era ya poco más de las 4pm y aún nos faltaba por visitar una atracción adicional que era el Graskop Gorge Lift Co. Cerraban a las 5pm, pero estaba a tan solo 10 minutos de Lisbon Falls. Graskop Gorge Lift Co. es un parque de aventuras que cuenta con ziplines, un columpio panorámico parecido a un bungee, un elevador con paredes de cristal, un puente colgante y varias otras actividades. Para cada una de esas actividades hay que pagar. Por el poco tiempo que teníamos solo hicimos el puente colgante que nos costó R70. El puente tiene 52 metros de alto y conecta ambos lados del cañón. Con el poco tiempo que teníamos cruzamos el puente e intentamos ver una cascada que hay, pero por ser temporada seca, no se veía nada de agua caer.
Luego nos fuimos al hotel que teníamos ya reservado, que más que un hotel, era un bed and breakfast llamado Mosswood B & B, que lo habíamos encontrado por Booking. El lugar era espectacular, parecía nuevo. Los cuartos amplios, bien adornados, la cama super cómoda y cada cuarto tiene su propia chimenea. Allí estuvimos descansando un rato, para luego bañarnos y prepararnos para ir a cenar.
Esa noche cenamos en Divine Foods at The View, un restaurante que se encuentra en los predios de un complejo hotelero llamado Panorama Chalets. El restaurante es muy popular entre los turistas por las vistas que tiene del cañón, así que hay que hacer reservación previa. La comida estuvo muy rica, en esa ocasión ordené un plato de carnes variadas que traía una salchicha sudafricana, alitas de pollo, costillas, papas fritas y ensalada griega. Junto a un par de cervezas Black Label, la cuenta fue de R379. Y tras la suculenta cena nos regresamos al hotel.
El itinerario completo del viaje a Sudáfrica lo puedes ver pinchando AQUÍ.


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