El sábado que volaba a Johannesburgo llegué a las 9:30am al aeropuerto de Milwaukee. Siendo un viaje internacional, tenía que estar al menos tres horas antes en el aeropuerto. Mi itinerario original era Milwaukee a Chicago, Chicago a Newark y Newark a Johannesburgo. Al llegar a la puerta de embarque del vuelo a Chicago noté que en la puerta de al lado salía un vuelo con destino Newark. Abrí la aplicación de la aerolínea y utilizando el chat logré que un representante de servicio me cambiara a ese vuelo de Milwaukee a Newark. Ese vuelo salió a las 11:45am puntual y fue bastante tranquilo.
Al legar a Newark me encontré con mis dos amigos Edwin y Clail que habían llegado a tempranas horas de la mañana desde San Juan. Nos fuimos a dar unas cervezas bien caras, típicos precios de aeropuertos en EE. UU. y en eso llegaron los amigos que faltaban en un vuelo desde San Juan también. El vuelo a Johannesburgo salía a las 8:40pm y decidimos meternos al United Club a pasar las tres horas que faltaban para vuelo. Allí comimos; y bebimos vino y champaña.
A las 8:40pm puntual salimos de Newark a completar el vuelo más largo de mi vida, unas quince horas en el avión. El vuelo fue súper tranquilo, excepto cuando estábamos llegando a la costa suroeste de África que nos cogió algo de turbulencia, pero nada extremo. Nos dieron cena, merienda y desayuno, y la comida estaba buena. Lo único malo del vuelo eran los asientos que estaban incómodos, no encontraba la forma de sentarme sin que me doliera el coxis. Dormí unas 3-4 horas como máximo, por la incomodidad de los asientos.
Llegamos a Johannesburgo casi a las seis de la tarde del 31 de agosto. Pasamos migración y fuimos a recoger los dos carros que habíamos reservado. Utilizamos la compañía Sixt y fue un éxito, todo bien explicado y buena atención al cliente. Salimos del aeropuerto para el hotel, pero hicimos una parada en un supermercado SuperSpar para comprar víveres para los días que teníamos por delante.
Llegamos al hotel después de las 8:30pm. El hotel donde nos quedamos se llama The Armagh Guesthouse y estaba limpio, la cama muy cómoda, y cuenta con barra y piscina. A la hora que llegamos ambas estaban cerradas. Nos quedamos dándonos unos wiskis en la terraza de uno de los cuartos que teníamos y como a las once de la noche nos acostamos a dormir.
El itinerario completo del viaje a Sudáfrica lo puedes ver pinchando AQUÍ.


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