Eran las 7:30am cuando pusimos marcha a nuestro próximo destino. Tras conducir por dos horas llegamos al que sería nuestro hotel por las próximas dos noches, el Hotel Saray en la bonita ciudad de Granada. Aunque el hotel tiene estacionamiento, dejamos el carro en el estacionamiento soterrado La Hípica, que se encuentra a unas cuadras y costaba la mitad de lo nos cobraba el hotel. Al lado del estacionamiento hay un supermercado Mercadona y ahí compramos algo para desayunar antes de comenzar el turisteo. Nos dejaron hacer check in temprano en el hotel, dejamos el equipaje y cogimos un taxi hasta el Corral del Carbón.
El Corral del Carbón, llamado en árabe al-fundaq al-yadida, es decir Alhóndiga Nueva, fue construido en la primera mitad del siglo XIV, teniendo como función la de almacén y punto de venta del trigo, además de alojamiento para los mercaderes que lo traían a Granada. Es la única alhóndiga nazarí conservada en su integridad en la península ibérica. En el siglo XVII fue también corral de vecinos, usándose las habitaciones de la planta baja como almacén para el carbón, de donde le sobrevino el nombre actual. Actualmente alberga las oficinas y el personal de administración de la Orquesta Ciudad Granada y es la sede del Festival Internacional de Música y Danza de Granada.
Al otro lado de la Calle Reyes Católicos, escondida detrás de unos edificios, vimos la Plaza Bib-Rambla con su Fuente de los Gigantes en el centro. La Fuente de los Gigantes, también conocida como Fuente de los Gigantones o Fuente de Neptuno, fue tallada en la segunda mitad del siglo XVII para el claustro del convento de los Agustinos Calzados, situado en el entorno del actual mercado de San Agustín. Tras el derribo del convento, la fuente inició una trayectoria de traslados por distintos espacios urbanos de Granada hasta quedar instalada de forma definitiva en la Plaza Bib-Rambla en el 1940. En la parte inferior tiene cuatro figuras humanas grotescas, conocidas como gigantones, faunos o tritones, que sostienen sobre sus cabezas la gran taza principal ayudándose con los brazos. Estas figuras expulsan agua por la boca y constituyen el rasgo más singular del conjunto. La parte superior está coronada por una escultura de Neptuno, dios romano del mar, representado con su característico tridente.
Justo al lado de la Plaza Bib-Rambla está la Catedral de Granada, una de las obras cumbres del Renacimiento español. La entrada a la iglesia cuesta 6€ los cuales no estuvimos dispuestos a pagar, nos limitamos a observarla desde afuera. Frente a la iglesia hay un pequeño espacio llamado Plaza de las Pasiegas y en esa plaza había varios artistas callejeros, entre ellos un pintor haciendo una pintura de la catedral y un músico tocando su guitarra.
Seguimos caminando y tras unas pocas cuadras llegamos a la Plaza Nueva, que no es tan nueva pues data del 1531. En esa plaza vimos el Palacio de la Real Chancillería, terminado de construir en el 1587. En la actualidad alberga el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla. Fue el primer edificio de este tipo que se construyó en España para albergar un tribunal de justicia. El edificio no está abierto al público.
Frente a la Plaza Nueva está la Cuesta de Gomérez que nos fuimos a recorrer. El propósito era ver la Puerta de las Granadas, que se encuentra al final de la cuesta La Puerta de las Granadas es una puerta monumental construida en el siglo XVI por orden de Carlos V tras la conquista de Granada, como símbolo del poder cristiano y para embellecer uno de los accesos hacia la Alhambra. Su diseño es de estilo renacentista, con tres arcos y decorada con escudos y varias granadas, que son el símbolo de la ciudad y representan la incorporación del Reino de Granada a la Corona. De ahí viene su nombre. Más que una puerta defensiva, tenía un carácter representativo, marcando la entrada a un espacio importante y reflejando la nueva etapa histórica tras el final del periodo nazarí.
Continuamos nuestra visita recorriendo la Carrera del Darro, que va bordeando el Río Darro. Esta calle es considerada la calle ribereña (que bordea un río) más pintoresca e histórica de Granada. La calle se extiende desde la Plaza Nueva hasta el Paseo de los Tristes. La Carrera del Darro es un estrecho paseo empedrado y se sitúa directamente bajo la fortaleza de la Alhambra y junto al histórico barrio del Albaicín. Mayoritariamente peatonal con acceso restringido para vehículos; se recorre a pie en unos 10 o 20 minutos a un ritmo tranquilo.
En nuestro recorrido por la Carrera del Darro vimos varios lugares de interés como la Iglesia de San Gil y Santa Ana que fue construida sobre los cimientos de la antigua mezquita aljama Almanzora. Frente a la iglesia está la fuente Pilar del Toro, cuya agua es potable y viene muy bien en días calurosos. También vimos lo que queda del Puente del Cadi, construido por los musulmanes en el 1055. Al final de la calle, en el Paseo de los Tristes, vimos una estatua del bailarín y coreógrafo flamenco Mario Maya.
Nos fuimos al hotel a bañarnos y descansar para luego salir a cenar. Decidimos ir al barrio de Albaicín a cenar y de una vez aprovechar para ver la Alhambra al atardecer desde uno de sus miradores. Fuimos al Restaurante El Mirador, que está localizado a unos pasos del Mirador de San Nicolás. Como se encuentra en una pequeña plaza, aprovechan el espacio para que sus clientes puedan sentarse afuera del establecimiento a comer, y eso mismo hicimos nosotros. Ordenamos varios aperitivos para compartir entre todos, calamares fritos, croquetas, papas fritas, y otras cosas más y todo estaba muy bueno.
Luego caminamos al mirador público más famoso y fotografiado de Granada, el Mirador de San Nicolás. En nuestra visita había un grupo de músicos callejeros, junto a bailarinas, que tocaban la guitarra y bailaban flamenco. El mirador está directamente frente a todo el complejo monumental de la Alhambra y en días despejados se puede ver los picos nevados de la Sierra Nevada. Desde ahí observamos la Alhambra en medio de la hora dorada, justo antes del atardecer. Al caer la noche nos fuimos al restaurante El Balcón de San Nicolás, que se encuentra frente al mirador, a darnos unas cervezas antes de regresar al hotel a dormir. Desde el restaurante vimos la enorme luna llena que iluminada toda la ciudad.
El itinerario completo del viaje a España lo puedes ver pinchando aquí.


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