Para el último día en la Riviera Maya teníamos planeado ir a nadar con tiburones ballena en la Isla Holbox pero era bastante lejos de Cancún y decidimos mejor disfrutar de la ciudad. Desayunamos en la casa y salimos al Mercado 28. La intención de ir al mercado era comprar artesanías y recuerdos, y tengo que decir que no nos defraudó. Es bastante grande y tiene además de artesanías, restaurantes, cafés, joyería, banco, tienda de ropa y zapatos, banco y hasta correo. Al mercado no van solo turistas, sino que muchos residentes de la zona van a hacer sus compras. Yo me pude comprar la camisa del equipo de fútbol de México, una gorra, un set de salero y pimentero, y un cofre para mi mamá. Estuvimos casi una hora recorriendo el mercado, y nos concentramos solamente en las tiendas de artesanías y recuerdos.

Muy cerca del mercado está el Parque de las Palapas, que fue la primera plaza principal en la ciudad y se le conoce como el corazón del centro de Cancún. Nosotros llegamos a la plaza casi al medio día y no había casi nadie en ella, los quioscos de comida y puestos de artesanías aún estaban cerrados. Normalmente la plaza está llena de locales que van a pasar un día en familia.

La plaza está rodeada por restaurantes y decidimos almorzar en uno de ellos. Fuimos los primeros clientes del restaurante El Crustaceo Carcarudo. El ceviche lo sirven en un plato gigantesco en forma de concha y sabe riquísimo. Las cervezas estaban bien frías y el mesero hasta nos dio por la casa la segunda ronda de cervezas. Este es un restaurante que no debes perderte si estas por Las Palapas.

Queríamos comprar cervezas para llevárnoslas en la maleta y fuimos al supermercado Chedraui, que estaba cerca de la plaza, a conseguirlas. Yo fui directo al área de dulces de panadería donde salí con 4 dulces solo para mí. J En la esquina del supermercado vimos la Glorieta del Ceviche, emblema de la ciudad desde hace ya 47 años. La escultura es una combinación de estrellas de mar, caracoles y una concha. Esa glorieta es un punto de reunión para festejos populares, como los festejos deportivos.

Nuestra siguiente parada fue la Torre Escénica que se encuentra en la zona hotelera. La torre es el punto más alto de todo Cancún y se eleva girando suavemente a 80 metros (262 pies) de altura. Pagamos US$15 y procedimos a entrar a la torre. Fue un alivio que tuviera aire acondicionado porque el calor estaba insoportable. Mientras íbamos ascendiendo un audio pregrabado iba brindando una breve reseña histórica, estadística y geográfica de Cancún y los puntos que se observan en los alrededores. La visita a la torre solo dura 15 minutos, pero es muy interesante por las vistas que se tienen.

Ya que estábamos en la zona hotelera fuimos directo a Playa Delfines que los muchachos no habían ido y querían ir para retratarse con las letras de Cancún y meterse en playa. Hicimos la fila de media hora bajo el candente sol, nos tomamos todas las fotos de mundo en las letras y bajamos al área de la playa. Esta vez sí me zambullí al agua, que al igual que el primer día, estaba con mucho oleaje.


Al cabo de varias horas y muchas cervezas consumidas nos fuimos de la playa. De camino a la casa paramos a cenar en el restaurante argentino que yo había ido el primer día, Terrazas Restaurant. Todos pedimos bufet con parrillada. Que mejor forma de terminar un gran viaje que con una cena entre amigos.

Al siguiente día cogimos nuestros respectivos vuelos, el de los muchachos a las 11:27am con destino San Juan y el mío salió a las 2:35pm con destino Chicago.
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Mi profesora de español en el instituto de secundaria siempre nos dijo que Cancún significa «nido de serpientes» en la lengua de los Aztecs…entonces…¿es verdad? ¿Había serpientes?
Me parece otro viaje estupendo.
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Significa «nido de serpientes» pero en idioma Maya, no azteca. Cancún es una palabra Maya. 🙂
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